Alinea tres ofrendas, enciéndelas y llévalas hasta las estrellas.
Una lluvia de ofrendas cae sobre el altar. Alinea tres: se encienden, y todo lo que tienen encima se va con ellas. Si la llama llega lo bastante alto, el cortejo abandona el cielo. Si no, vuelve a caer, y la pila crece. Ese es todo el gesto, y cabe bajo un pulgar.
Gratis. Sin anuncios, sin compras, sin cuenta. · En iPhone: sin tienda, en tres gestos
Gaia, Atlantis, Orpheus, Orion, Mount Othrys, Eleusis — las siluetas que el juego dibuja detrás de su tablero.
Un dedo, tres ofrendas y el cielo
Se juega con una mano: deslizas una ofrenda dentro de su columna y, en cuanto tres del mismo color se tocan, en fila o en columna, el rito se enciende. Lo que sale de la pantalla cuenta; lo que vuelve a caer se enfría, y hace falta sangre fresca para encenderlo de nuevo.
Nada se explica con una flecha: la partida de iniciación te hace ejecutar cada gesto antes de nombrar el siguiente, y la pausa repite la regla del mundo en el que estás.

Cada mundo cambia la regla
Aquí la piedra gana el tablero; allí una mirada petrifica lo que no se mueve. En otro sitio el techo baja, la marea sube desde el fondo, una manzana de oro vale por cinco ofrendas, dos rocas se cierran sobre el tablero.
72 mundos en ocho estratos, desde la tierra de los mortales hasta el Olimpo y hasta el Tártaro. Ninguno se juega como su vecino, y dos mundos nunca comparten la misma llama: cada uno lleva su mito, su cielo, su música y su forma de ofrenda.

The Mortal World

The Waters

The Underworld

The Aether

The Reaches

la cumbre
Lo que dejas atrás
Todo vive en El Libro: las constelaciones que grabas al dominar un mundo, los guardianes que haces caer, las hazañas, los anales y la crónica de tu propio camino.
Las pruebas
La Ascensión
La visita guiada: un viaje por estrato, siete etapas cada uno, y el siguiente se abre cuando el anterior se cumple.
El Augurio del día
Un mundo sorteado para todos, la misma lluvia para todos, y una clasificación mundial que se pone a cero cada noche.
La Carrera de Hermes
Tres minutos en un mundo, y cuantas más ofrendas llevadas al cielo, mejor.
El Duelo
El guardián del mundo juega la misma partida que tú, y lo que tus ritos se llevan le cae encima. Tres rangos — o un adversario de carne y hueso.
La Tregua
Aquí es el tiempo el que mata: un reloj que se vacía, y solo tus despegues lo recargan.
Los Doce Trabajos
Doce mundos sorteados, encadenados, una sola vida.
Lo que no cuesta
- Sin anuncios, sin compras, nunca dinero real: todo se gana jugando, y de ninguna otra forma.
- Sin cuenta, sin registro. Basta un apodo para entrar en la clasificación, y un botón lo borra.
- Se juega sin conexión, con una mano, en inglés, francés y japonés.
- Un modo de confort reducido para quien quiera menos sacudidas.